La postmodernidad como cuestión teológica
Contenido
Parte del curso de Teología de la Revelación (8/8).
1. El malestar de la modernidad
Malestares de la modernidad: - Antropocentrismo - Razón - Grandes relatos - Ideales - Iniciativas de cambio, esfuerzo - Solipsismo, sentido de comunidad - Ruptura tradición - Ateísmo militante
Malestares de la post-modernidad: - Relativismo - Falta de sentido - Muerte de los grandes relatos - Decepción - Jovialidad, vanalidad - Soledad, masas (globalización) - Salud mental - Adicciones - Tecnología - Hipersingularidad, homologación, supresión de las diferencias - «Estar a gusto»
¿La decadencia de Occidente?
- Lo que nos pasa, en general, es mayor que lo que le pasa a la Iglesia.
- «La decadencia de Occidente» de Oswald Spengler.
- 4 etapas de la cultura: formación, apogeo, decadencia, descomposición.
- Comparación:
- Europa, como Roma, para vivir su jovialidad, necesita la inmigración.
- Pero, ¿ha tenido nuestra cultura un apogeo?
- Hay un cierto sentimiento de que no se puede sostener lo que hay:
- Europa no se sostiene económicamente, ecológicamente, demográficamente…
- La Iglesia está claro que va a pasar a otra cosa.
¿Acedia cultural?
5 Manifestaciones de la acedia: - Inestabilidad interior; pérdida de sentido y desesperación. - La excesiva preocupación por la salud. - La aversión por el trabajo manual: distracción y compensación. - La negligencia en la observancia: la mediocridad. - El desánimo en general: las dudas.
5 Remedios contra la acedia: - Las lágrimas - La oración y el trabajo - El método de contradicción. - La meditación de la muerte - La perseverancia: Resistir, estabilidad en nuestro lugar propio, conservar la memoria, gozo del corazón.
La crisis de crecimiento (GS 4)
- La adolescencia es un invento moderno.
- ¿Puede que nuestra sociedad sea adolescente?
- GS 22.
- La técnica pasa de instrumento a medio.
- Todos los avances que se puedan hacer se harán.
GS 4
El género humano se halla en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. Los provoca el hombre con su inteligencia y su dinamismo creador; pero recaen luego sobre el hombre, sobre sus juicios y deseos individuales y colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las realidades y los hombres con quienes convive. Tan es así esto, que se puede ya hablar de una verdadera metamorfosis social y cultural, que redunda también en la vida religiosa.
Como ocurre en toda crisis de crecimiento, esta transformación trae consigo no leves dificultades. Así mientras el hombre amplía extraordinariamente su poder, no siempre consigue someterlo a su servicio. Quiere conocer con profundidad creciente su intimidad espiritual, y con frecuencia se siente más incierto que nunca de sí mismo. Descubre paulatinamente las leyes de la vida social, y duda sobre la orientación que a ésta se debe dar.
El testimonio, forma de revelación
No entra en el examen.
J. Oteiza, Retrato del Espíritu Santo. Homenaje a Fray Angélico.
P. A. Sequeri.
«En la constitución dogmática sobre la fe católica (Dei Filius), el Vaticano I no solo introduce la categoría de revelatio como noción sintética y específica del principio/objeto de fe, sino que le asigna un papel estratégico en la organización de la estructura fundamental de la fe cristiana en el orden del conocimiento».
Vaticano II dice que no solo en el orden del conocimiento, sino en todo (voluntad, afectos, amor…)
Para Paul Ricoeur, Dios no solo salva justificando los pecados; la salvación de Dios, la redención en Cristo, va más allá, es radical. Dios justifica la existencia. // Lo mismo que hablábamos en moral social, Cristo nos hace personas para siempre.
La revelación es un nuevo modo de ordenar la teología y vivir el cristianismo.
La «teología de la revelación» es la conversión teológica del cristianismo a la modernidad y posmodernidad.
La cuestión pastoral donde se juega la credibilidad de la revelación no es en el debate teológico sobre la revelación. sino en el testimonio de vida.
Lo que confesamos y enseñamos tiene que ser vivible por el mismo hecho de pertenecer a la Iglesia. La verdadera inculturación viene de la mano de la santidad, de hacer carne lo que profesamos.
Pablo VI, Evangelii nuntiandi, n. 41. Sin el testimonio no hay nada. // Hasta el momento, no se ha mejorado esto. Con la EN se populariza el término «evangelización» y la importancia del «testimonio de vida».
La Iglesia, que se había planteado con Juan XXIII como «mater et magistra», aquí se anuncia como magistra sí y solo sí es testimonio. Precisamente, en el testimonio aceptado se hace magistra.
¿Acaban nuestras conversaciones hablando de Dios, como las de san Ignacio? Generalmente, no. No nos sentimos cómodos hablando de Dios fuera del púlpito o las clases.
Uno se hace cristiano por el encuentro con Cristo, no por ninguna razón o argumento. Si no hay testimonio de vida, no hay acercamiento.
La extensión de la semántica del testimonio: Dios Padre es testigo, también Jesús y el Espíritu Santo. Los apóstoles son testimonio, los mártires testimonio. La Biblia testimonio. La creación es testigo. Todo es testigo.
El Padre da testimonio del Hijo (Juan) // No lo entiendo.
El concepto teológico de testimonio
Latín: testis > terstis (el que tercia, como tercero, entre dos).
Griego: martyria > mermeros (memorable) y merimna (algo importante que se constituye el recuerdo fundamental de una persona).
En sentido teológico, testimonio es toda realidad que tercia entre Dios y el hombre. Es decir, aquello que media y que honra la memoria y la presencia de Dios en la historia.
Así podemos decir que el Padre testimonia, que el Hijo testimonia y que el Espíritu Santo testimonia. En la medida en que intervienen en la historia de la salvación.
El testimonio es posible solo por libre iniciativa de Dios. Dios hace al testigo, testigo.
No hay que plantearse «cómo ser testigo»; pues el testigo siempre está vuelto hacia Dios, no se mira a sí mismo.
«No podía hacer otra cosa». Es la libre obligación de hacer libremente lo que se debía hacer.
El testigo se hace testigo por el amor real que en cada situación concreta le hace actuar conforme a tal amor. El testigo no eclipsa a Dios.
Jesús, «el Amén, el testigo fiel y veraz» (Ap 3,14) - Kerygma: Jesús vive, Jesús salva. - Pat´ristica: Hijo Unigénito, Verbo encarnado - Edad Media: Jesucristo salvador. - (Pos)modernidad: ¿Cómo es posible? testigo fiel (libertad) y veraz (entendimiento).
Todo testimonio es crístico: es iniciativa del Padre en Cristo por el Espíritu. - Rememora el testimonio de Jesús, lo re-presenta. En consecuencia, lo imita, lo recuerda, se presenta con un cierto estilo. - Se constituye íntimamente conforme a Cristo: su propia configuración, existencial es la que hace posible esa rememoración tangible y concreta.
Cristo es el «analogatum princeps» del testimonio.